Cirugía laparoscópica y robótica
La laparoscopia y la cirugía asistida por el sistema da Vinci permiten operar a través de pequeñas incisiones, sin necesidad de una apertura abdominal amplia. Ambas persiguen el mismo objetivo oncológico que la cirugía abierta: extirpar el tumor y preservar la función. La elección de la técnica se adapta al diagnóstico y a las características de cada paciente.
Cirugía laparoscópica
Durante la intervención, el cirujano introduce una cámara y el instrumental a través de pequeñas incisiones y trabaja guiado por la imagen del monitor. El equipo utiliza esta técnica en procedimientos como la prostatectomía radical, la nefrectomía parcial o total y la cistectomía.
Al evitar una incisión abdominal amplia, suele asociarse a menos dolor después de la operación y a una estancia hospitalaria más corta. Aun así, es cirugía mayor y conlleva riesgos que se valoran en cada caso.
Qué se opera por laparoscopia
- Prostatectomía radical por cáncer de próstata.
- Cirugía del tumor renal, conservadora o radical.
- Nefroureterectomía en tumores del urotelio superior.
- Grandes masas renales y retroperitoneales.
- Cistoprostatectomía radical y sustitución vesical.
- Cirugía del prolapso genital.
Cirugía robótica da Vinci Xi
En la cirugía robótica, el urólogo controla los brazos del sistema desde una consola con visión en tres dimensiones. Sus instrumentos articulados facilitan movimientos precisos en espacios reducidos, como la pelvis. El sistema da Vinci no actúa de forma autónoma: cada movimiento lo dirige el cirujano.
El Dr. Monserrat realiza la prostatectomía radical con el sistema robótico da Vinci Xi. En consulta valoramos si su caso es candidato a cirugía robótica o laparoscópica.
Cirugía conservadora de riñón
Cuando el tamaño y la localización del tumor lo permiten, la nefrectomía parcial, o cirugía conservadora de nefronas, extirpa la lesión y preserva el tejido renal sano. Si esta opción no ofrece suficiente seguridad oncológica, se plantea una nefrectomía radical.
Se realiza por laparoscopia. Tras la intervención, el ingreso suele ser de 48 a 72 horas, seguido de unas dos semanas de reposo relativo.
Tengo un tumor en el riñón. ¿Hay que quitar todo el órgano?
No necesariamente. Si el tamaño y la localización del tumor lo permiten, se extirpa la lesión y se conserva el tejido renal sano. Cuando esta opción no es segura desde el punto de vista oncológico, se plantea una nefrectomía radical. Muchas personas pueden llevar una vida normal con un único riñón sano y el seguimiento médico adecuado.
Recuperación y riesgos
¿Qué diferencia hay entre laparoscopia y da Vinci?
Ambas son técnicas de cirugía mínimamente invasiva que se realizan a través de pequeñas incisiones. En la laparoscopia, el cirujano maneja el instrumental directamente; con el sistema da Vinci, lo controla desde una consola con visión en tres dimensiones e instrumentos articulados. En ambos casos, todos los movimientos dependen del urólogo. La elección se basa en el tipo de intervención, las características del tumor y la anatomía del paciente.
¿La recuperación es más rápida que con cirugía abierta?
En general, las incisiones pequeñas reducen el dolor de la pared abdominal y permiten acortar la estancia hospitalaria. Sin embargo, sigue siendo cirugía mayor y puede presentar complicaciones como sangrado o infección y, según la intervención, incontinencia o disfunción eréctil. Los riesgos concretos se explican en la consulta antes de la operación.
Conservar el órgano y su función
En el riñón se plantea una nefrectomía parcial siempre que resulte segura desde el punto de vista oncológico. En la cirugía de próstata se procura preservar la continencia y los haces neurovasculares cuando las características del tumor lo permiten. La posibilidad de conservar estas estructuras depende de cada diagnóstico.
Quién opera con robot
En el equipo, la cirugía robótica la realiza el Dr. Juan José Monserrat Monfort.
Pedir cita
La cita se gestiona a través de la web, la app o el teléfono de Quirónsalud.